jueves, 29 de noviembre de 2012

Las Claves del Talento

Esta es la primera entrada que dedico a una publicación, pero os aseguro, al menos bajo mi punto de vista, que merece la pena, y que no podía haber mejor publicación, para inaugurar esta "sección", que el libro del escritor y periodista norteamericano Dan Coyle: "Las Claves del Talento".

Descubrí este libro gracias a mi gran amigo Rafa Guerrero, magnífico entrenador de pádel y licenciado en INEF afincado en Madrid, y alma mater de la estupenda página web Planeta Pádel.

Deciros que el libro me cautivó desde el principio y la lectura del libro me dejó impresionado, asombrado y fascinado...¡casi nada!

Algunos podrías pensar que exagero...¡hay está el libro! Os invito a que lo leáis...y después me comentáis. Lo que es seguro es que os va a gustar y a llamar la atención, ya que trata un tema, a mi juicio muy interesante, y que no es muy conocido por el público en general: el talento se puede desarrollar, o dicho de otro modo, entrenar.

En la contraportada del libro podemos leer:

"¿Cómo consigue un club de tenis ruso con una sola pista y un presupuesto ridículo formar a algunas de las mejoras jugadoras del mundo? ¿Qué técnica utiliza una humilde escuela de música situada en Dallas para producir grandes estrellas del pop? ¿Por qué surgen tres escritoras de fama universal de una familia británica pobre y de bajo nivel cultural?

Recientemente científicos e investigadores han desvelado que la capacidad para potenciar nuestras habilidades reside en la mielina, una sustancia que rodea el núcleo de las neuronas. El talento no es, por tanto, un don misterioso que responde a las leyes del azar o la genética: puede desarrollarse, y en Las Claves del Talento te explicamos cómo hacerlo".


La mielina. Como ya se deja entrever en el párrafo anterior, ésta sustancia es la clave de todo el proceso que se explica en el libro, y la responsable de que, en mayor o menor medida, podamos desarrollar nuestro talento, o dicho de otro modo, podamos mejorar a la hora de realizar una actividad.

Aunque la parte científica del libro no es demasiado densa, por lo tanto se puede leer sin ninguna dificultad incluso por personas que no se hayan acercado nunca a este mundo de la neurología, voy a explicaros como funciona la mielina con mis propias palabras, tal y como se lo explicaría a cualquiera con el que estuviera hablando para que pudiera entenderlo fácilmente.

Cuando realizamos una acción concreta, puede ser más o menos compleja, por ejemplo, aprovechando el ámbito en el que estamos...la preparación del golpe de derecha (solamente colocarnos de lado y llevar la pala atrás) que sería la "acción sencilla" y la realización del golpe de derecha completo que sería la "acción compleja". Pues bien, cuando realizamos cualquiera de estas dos acciones (y así ocurre con cualquiera que os podáis imaginar, sean del ámbito que sean) se "enciende" o "ilumina" en nuestra corteza cerebral un circuito formado por una serie de neuronas encadenadas que transmiten la información necesaria para realizar la acción en cuestión, éste circuito será más o menos largo en función de la complejidad de la acción.

Pues bien, cada vez que repitamos la misma acción este circuito va recubriéndose con una capa de mielina. Cuanto más repitamos, más mielina. La mielina va a funcionar aquí, por hacer una comparación, como la banda ancha de internet, cuanto más mielina haya más velocidad y facilidad tendrá el recorrido de esa información, es decir, menos trabajo le costará fluir.

Lógicamente el tema nos es tan sencillo, de hecho se tiene que producir la intervención de algunos otros factores, pero si que éste, el tema de la mielina y la repetición de acciones, es el más importante. El autor del libro estuvo viajando por todo el mundo visitando escuelas y centros de entrenamiento de muy diferentes disciplinas artísticas y deportivas para corroborar, in situ, estos hechos. Os quiero dejar, literalmente, tal y como viene en el libro, el extracto de cuando visitó una escuela de tenis en Rusia (la que hacía referencia en la contraportada del libro) que me dejó "helado" cuando la leí. No dejemos de olvidar las similitudes que hay entre el tenis y nuestro deporte...¡os lo digo para que reflexionéis!:

"La imitación más fructífera que observé durante mis viajes tuvo lugar en el Spartak Tennis Club de Moscú, un humilde y helado club que ha producido un auténtico alud de talentos: Anna Kournikova, Marat Safin, Anastasia Myskina, Elena Dementieva, Dinara Safina, Mijail Youzny y Dmitri Tursumov. Ha conseguido también colocar, entre 2005 y 2007, más mujeres en los primeros veinte puestos de la clasificación mundial que Estados Unidos, además de formar a la mitad del equipo masculino que obtuvo la Copa Davis en 2006. No está nada mal para un club de tenis que sólo cuenta con una pista cubierta. Cuando visité sus instalaciones en diciembre de 2007, pensé que aquello parecía un set para grabar una película de "Mad Max": cobertizos llenos de escopetas, charcos relucientes de gasolina y un bosque circundante lleno de grandes perros hambrientos y muy veloces.También había un enorme camión de dieciocho ruedas abandonado justo frente al club. Al acercarme a la entrada, pude ver unas formas que se movían tras ventanas cubiertas con plástico, pero no alcanzaba a oír ese sonido tan característico que producen las raquetas y las pelotas de tenis. Cuando entré en el club, la razón se hizo evidente: los jugadores movían las raquetas, sí; pero no utilizaban pelotas.

En el Spartak lo llaman "imitatsiya". Consiste en intercambiar golpes a cámara lenta utilizando una pelota imaginaria. Todos los jugadores del club lo hacen, desde los más pequeños hasta los profesionales. La entrenadora, Larisa Preobrazhenskaya, una mujer de setenta y siete años, curtida y que parpadeaba continuamente, recorría la pista como si fuese el mecánico de un garaje poniendo a punto un enorme motor. Cogía los brazos de los jugadores y los pilotaba lentamente a través del golpe. Cuando finalmente entrenaban con pelotas reales, se colocaban uno a uno formando una cola (no existen las lecciones particulares en el Spartak). Preobrazhenskaya los interrumpía con frecuencia, hacía que volviesen a repetir el movimiento lentamente una y otra vez. Y otra. Y tal vez una más.

Parecía una clase de ballet: una coreografía de movimientos simples, lentos y precisos que ejercía cierto énfasis en la "tekhnika". Preobrazhenskaya reforzaba este enfoque con una orden tajante: ninguno de sus alumnos podía participar en un torneo durante los tres primeros años de entrenamiento. No me imagino a los padres norteamericanos aceptando algo semejante, pero ninguno de los rusos lo cuestionaba ni un segundo.

- La técnica lo es todo - me explicó Preobrazhenskaya más tarde mientras golpeaba la mesa con un énfasis propio de Jrushov (lo que hizo que diese un salto en mi silla y reconsiderase la impresión que tenía de ella como una abuela que no dejaba de parpadear) -. Si comienzas a jugar sin técnica, cometes un gran error. ¡Un gran, gran error!".

Impresionante...
Después de la lectura del libro soy un ferviente defensor, y trato de aplicarlo en la medida de lo posible en mis clases, del que yo mismo he denominado "Sistema de Aprendizaje a través de la Mielinización". En realidad ya lo aplicaba antes de la lectura, pero ésta me ha reafirmado, es algo, si cabe, más sencillo que el rimbombante nombre que le he puesto, se trata de repetir, una y otra vez, cuantas más veces mejor, un golpe, o una parte de un golpe, para que se vaya afianzando, para que lo vayamos aprendiendo, para que esos movimientos que son en principio nuevos, vayan automatizándose, con el objetivo de que en un futuro surjan de manera natural.

Ahora bien, el alumno tiene que ser el primero en poner de su parte, en estar de acuerdo y en aceptar esta forma de trabajar, ya que las clases, lógicamente, pueden llegar a ser, a ojos de quién no ha oído hablar nunca de este tema, aburridas, o lentas. No son aquellas clases en las que el monitor nos tira pelotas para, en una hora, realizar y, supuestamente, entrenar o enseñar multitud de golpes diferentes: que si voleas, que si salidas, que si bandejas...

Tampoco quiero decir con esto que si aplicamos el Sistema de Mielinización todos vayamos a convertirnos en jugadores o jugadoras de primera categoría. Pero lo que si es seguro, y estoy convencido de ello, es que aprenderemos más y mejoraremos nuestro nivel. ¿Hasta dónde?...¡la mielina tiene la respuesta!

Os dejo un enlace de un sitio donde se puede adquirir el libro (sólo tenéis que "hacer click" encima):

Casa del Libro.





2 comentarios:

  1. Increíble. Lectura recomendada para Navidad

    ResponderEliminar
  2. Llevas toda la razón Juan.
    Después de leerlo os gustará mucho más.

    ResponderEliminar