jueves, 17 de enero de 2013

8 de enero de 2013

A primera hora de la tarde, clase en el Residencial La Térmica con mis pequeñas alumnas.

Con las dos mayores, Alba y Marta, comienzo un trabajo encaminado a prepararlas para el próximo día 26. Ese día, he quedado de acuerdo con los padres para que lleven a las niñas a una jornada de convivencia que haremos junto a los alumnos de otro monitor compañero mio.

En esta jornada tenemos previsto hacer varias actividades con los chicos (ya le dedicaré a éste día su entrada correspondiente) y, los mayores en concreto, harán alguna especie de partidillos. Por ello, comienzo a trabajar con ellas con el objetivo de, sin descuidar la parte técnica, sean capaces de mantener un pequeño peloteo. Es decir, sean capaces de devolver la pelota cuando ésta ya le viene jugada, sin que la envíe yo lanzando "tipo carro", sobre todo cambiando y preparando rápidamente de derecha a revés y viceversa.

El resultado fue más que satisfactorio, sobre todo en el caso de Alba, ya que Marta si había demostrado, en clases anteriores, estar, en principio, más preparada para el peloteo.

Posteriormente me desplazo a las instalaciones de La Cañada para dar clase con Gabriel y Pepi. Los ejercicios habituales, golpes de fondo (derecha y revés) y salidas de pared de fondo, fueron bastante bien. Incluso Gabriel, con el que tengo problemas para conseguir que tenga movilidad y se coloque correctamente respecto a la pelota antes del golpeo de la misma, estuvo pegando a la misma muy bien colocado.

Después, para ir introduciendo algún ejercicio nuevo, comenzamos a ver el remate plano. Lógicamente, siendo, prácticamente, el primer día que lo veíamos, el resultado no fue bueno del todo; lógico por otra parte. Les costó mucho llevar a cabo la coordinación necesaria requerida en este golpe.

Casi siempre terminamos peloteando desde el fondo los tres, ya que a ellos les gusta mucho, sobre todo a Gabriel. Y en este momento...¡pequeño desastre!. Aunque, como es natural, yo les envío la pelota lo más cómodo posible para ellos, para que puedan mantener el peloteo, volvieron a volverse muy lentos de movimientos y de pies. Se "comían" muchas veces la pelota, tardaban muchísimo en preparar el golpe, impactaban tarde, etc...

¡Continuaremos trabajando!
  

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