jueves, 3 de enero de 2013

Epicondilitis


En esta entrada hablaremos sobre una de las lesiones más frecuentes que se pueden producir en los deportes de raqueta, en general, y en el pádel en particular. Se trata de la epicondilitis, también conocida como codo de tenista.

Y os puedo hablar con conocimiento de causa, ya que yo mismo la sufrí severamente, hace un par de temporadas. La causa de mi epicondilitis fue una de las más frecuentes, la sobrecarga por esfuerzo, lo que produce una contractura de toda la musculatura epicondilea.

Al principio no pensé que la causa de la lesión fuera una sobrecarga, sino que pensaba que se debía a un cambio de pala. En el momento de lesionarme, la marca que me suministra el material, Wilson , acababa de proporcionarme un nuevo modelo de pala, de goma más blanda...Aquí tenemos que hacer una primera puntualización "aclaratoria"; es cierto que a veces la lesión aparece por un cambio a una pala "más blanda", pero también puede producirse por un cambio a una "más dura".

Sin embargo, seguidamente entenderéis porque la causa fue una sobrecarga. Casi al final de la semana, un jueves o viernes fue, jugué una prueba del Circuito Provincial de Veteranos. El partido de cuartos de final fue larguísimo, con una duración de más de dos horas; nada más acabar tuve que jugar, prácticamente seguido, otro partido más, el de semifinales, donde perdimos.

Ese mismo fin de semana...viaje a Fuengirola para disputar otro torneo. Partido sábado por la mañana, partido sábado por la tarde, partido domingo por la mañana y, disputando la final el domingo al mediodía...¡el codo dijo basta!, apareciéndome el dolor en el epicóndilo, característico de esta lesión, de una forma muy aguda, impidiéndome ya poder, prácticamente, golpear de revés, otra de las características principales. Si hubiéramos llegado al tercer set, perdimos el segundo y el partido en el tie-break, seguro que no hubiera podido continuar.

Recuerdo que estuve todo un mes de agosto "parado" recuperándome de la lesión. Acudía dos veces por semana a fisioterapia y, gracias al buen trabajo que realizaron, pude recuperarme totalmente y la lesión ya está en el olvido, aunque tengo que deciros que no las tenía "todas conmigo" respecto a que no me quedara algún tipo de rumor residual.

El motivo de escribir esta entrada es el hallazgo, hace un tiempo, de un magnífico artículo publicado en el blog de un centro de fisioterapia de Murcia, Martínez-Barrios Fisioterapia.

(Clickeando en el nombre del centro, os llevará directamente al artículo).

El artículo no es muy extenso y está redactado de una forma clara y sencilla, sin utilizar términos técnicos complicados, por lo que recomiendo su lectura a todo aquel que haya sufrido o esté sufriendo esta lesión, o a cualquiera que esté interesado en el tema.

Destacaría, por extraer algunos a modo de ejemplo, tres aspectos importantes, desconocidos, por otra parte, por la mayoría:

- La lesión no aparece, propiamente, por inflamación del tendón, sino por sobrecarga o contractura de la musculatura epicondilea.

- La ingesta de anti-inflamatorios no está indicada por ineficaz.

- El calentamiento previo a la práctica deportiva si previene lesiones.

        


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